10.3.17

El fantasma de Canterville – Oscar Wilde

Título: El fantasma de Canterville 
Autor: Oscar Wilde 
Páginas: 91 
Editorial: Cantaro 
Contratapa: Seguramente, habrán escuchado decir que los fantasmas no existen. Sin embargo, Oscar Wilde se atreve a presentarnos a uno que pasea, desde hace siglos, por el castillo inglés de Canterville. La mansión fue adquirida por un diplomático estadounidense y por su pragmática familia, de los cuales el fantasma sólo logra ser una víctima. La indiferencia por el lado poético de las cosas y la falta de idealismo lo indignarán hasta tal punto, que se preparará para la venganza. Pero el amor, que es más fuerte que la vida y que la muerte, se perfila como el auténtico vencedor en este relato. No es difícil ver al mismo Wilde en el espectro sensible e imaginativo, incomprendido y sufriente. Con la sonrisa intelectual del autor, accedemos a esta continuación humorística de las narraciones góticas, tan populares en la Europa del siglo XIX. Y nos preguntamos, tal vez, por qué será que en un mundo de informática avanzada y codicia tecnológica nos siguen gustando las historias de fantasmas. 
S.M. 




Este libro me lo pidieron para la escuela hace muchos años, ni bien comenzaba la secundaria en primer año, y lo cierto es que no me acordaba absolutamente nada. Sí me viene a la memoria que en grupo hicimos una maqueta del castillo de Canterville que había quedado buenísima -valga presumir-, y le habíamos hecho la mancha en la alfombra que después, cuando lo releí, descubrí por qué era.

Al principio del libro, más precisamente en la página 9, nos encontramos con una leve introducción titulada: Receta para un fantasma, en la que nos explica el cuento y qué nos transmite Oscar Wilde.
“Una leve corriente de aire que pasa junto nuestro rostro, un crujido incierto atrás o, quizás, lamentaciones y risas que provienen quién sabe de dónde nos revelan la presencia de alguien que no vemos, pero presentimos: un fantasma.  
Si a esto le agregamos un mansión inglesa medieval, corredores oscuros, puertas siniestras y leyendas sobre muertos que vuelven a la vida, tendremos como resultado el espanto y el escalofrío.” 
 Cita 1: Oscar Wilde, El Fantasma de Canterville. Introducción: Receta para un fantasma. Página 9. 

Sin embargo, esto no es lo que nos ofrece Wilde. 

Si bien se presentan los diferentes escenarios, nuestro fantasma se ve frustrado porque no logra asustar a sus nuevos huéspedes. Wilde se ríe de los fantasmas, del terror y de la muerte. Incluso, a través de la familia norteamericana que habita el castillo, se burla de las costumbres y tradiciones inglesas, según las cuales fue educado.
[…] Siguiendo a Ramón Pérez de Ayala, podríamos decir que Oscar Wilde encarna al tipo característico de ‘niño malcriado o echado a perder’, que comete diabluras y es adorado por sus irreverencias y desplantes, y luego desechado y criticado por imprudente y rebelde. De acuerdo con esta descripción de lo que fue una actitud constante de vida en Wilde, sus dardos van dirigidos con malevolencia a lo que los ingleses valoran tanto: su tradición, creencias y la ‘honorabilidad’. 
Cita 2: Oscar Wilde, El Fantasma de Canterville. Introducción: Receta para un fantasma. Página 9. 

Me detengo aquí en este prólogo porque más adelante se hace un análisis de la obra y contiene lo que nosotros llamaríamos ‘spoilers’.

En fin, lo que tenemos aquí es entonces una familia ajena al terror que busca transmitir el fantasma, ignorándolo, burlándose, humillándolo, e incluso haciéndole algunas maldades físicas por parte de los gemelos. La única que sí le temía era la vieja ama de llaves, que se sabía las historias del espectro y las contaba con tono misterioso.
[…] A la mañana siguiente, cuando bajaron a desayunar, vieron otra vez la terrible mancha de sangre en el suelo. 
No creo que pueda ser culpa del detergente Ideal –dijo Washington-, pues lo he ensayado con todo. Tiene que ser el fantasma. 
Cita 3: Oscar Wilde, El Fantasma de Canterville. Capítulo II: página 26. 

Lo que nos asombrará más tarde es el desarrollo de la amistad de Virginia, la hija del Sr. Otis, y el fantasma. ¿En qué resultará? Dejo que lo averigüen ustedes.

Gracias por leerme un día más, de verdad aprecio mucho que se tomen el tiempito de comentar. Por mi parte, continúo respondiendo y visitándolos de a poquito, disculpen la tardanza. ¡Besos y buen fin de semana!