ESDLA: El Retorno del Rey {JRR Tolkien}

Título: El Señor de los Anillos, el Retorno del Rey.
Autor: John Ronald Reuel Tolkien.
Editorial: Minotauro.
Páginas: 605. 
Alerta: Contiene spoilers. 
Notas: 
  • Si no han leído la trilogía y quieren hacerlo, aconsejo que no prosigan con la lectura de esta reseña/comentario. 
  • Si quieren informarse acerca de la historia, y las diferencias y similitudes que tiene el libro con la película, ¡Adelante!

A principios de Junio finalicé este libro, así que debería haber traído esta reseña y/o breve comentario tiempo atrás, pero no me atreví a hacerlo hasta ahora. 
Además de la falta de tiempo, es difícil reseñar una obra tan importante y extraordinaria, mas que nada porque conozco personas muy instruidas en El Señor de los Anillos y la vida del profesor. Pero en fin, quiero aventurarme a hablarles de ello porque es algo que me fascina, como la mayoría de ustedes se habrá dado cuenta ya.
Esta tercera parte se divide en dos: Libro Quinto y Libro Sexto; el primero consta de diez capítulos y el segundo de nueve. Después se agregan los Apéndices y por último, un Índice temático.


El primer capítulo, titulado Minas Tirith, comienza con la cabalgata de Gandalf en Sombragrís, junto con Pippin, dirigidos al reino de Gondor para realizar una visita al Senescal Denethor, mencionado en la anterior reseña también como padre de Faramir y Boromir.
Esta parte de la historia me pareció interesante sobre todo porque Pippin se vio en la necesidad de enmendar la muerte de Boromir, ya que fue asesinado por salvarlos a él y a Merry Brandigamo. Y aquel acontecimiento -además del vínculo que tuvo con el protector- lo marcó de tal manera que juró fidelidad a Denethor y a partir de allí fue declarado servidor del mismo.
En el siguiente capítulo, El Paso de la Compañía Gris, nos vamos a Rohan, junto con Aragorn, Merry, Legolas y Gimli. Uno de los detalles del comienzo que me parece importante, es la entrega por parte de los montareces del regalo de la Dama de Rivendel (Arwen) hacia Aragorn, un emblema que cobra mayor relevancia más adelante.
Por otra parte, aquí se produce la separación de los Rohirrim y Aragorn, pues éste decide ir por los Senderos de los Muertos.
[...] —Harás lo que te parezca mejor, mi señor Aragorn —dijo Théoden—. Es tu destino tal vez transitar por senderos extraños que otros no se atreven a pisar. Esta separación me entristece, y me resta fuerzas; pero ahora tengo que partir, y ya sin más demora, por los caminos de la montaña. ¡Adiós!
Cita 1: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro quinto. Capítulo 2: El Paso de la Compañía Gris. Página 57.

Aragorn convoca al ejército maldito a la Piedra de Erech:
[...] —Los muertos nos siguen —dijo Legolas—. Veo formas de hombres y de caballos, y estandartes pálidos como jirones de nubes, y lanzas como zarzas invernales en una noche de niebla. Los muertos nos siguen. 

Cita 2: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro quinto. Capítulo 2: El Paso de la Compañía Gris. Página 70.

El ejército fantasma debe cumplir un juramento hecho en antaño, y éste estaría cumplido cuando todos los servidores de Sauron hayan desaparecido. Sólo así podrían partir y encontrar la paz.

Hasta aquí hay bastante similitud entre el libro y la película, por más que se supriman muchísimos detalles en ésta última. Me hubiese gustado ver varias escenas en el cine, pero para ello deberían haber sacado tres partes de El Retorno del Rey... ya que todo en una misma no entraría.
Claro que yo hubiese sido más que feliz... pero estoy satisfecha con la trilogía; sobre todo porque me gustó sorprenderme al leer las diferencias y las escenas que debieron ser más largas.

Más adelante, en El Acantonamiento de Rohan, un mensajero es enviado por Denethor -desde Gondor- para pedir auxilio al Rey Théoden de Rohan, quien se ve en cierto aprieto debido a que necesitará tiempo para reunir a sus jinetes y prepararlos para la batalla. Y, siendo así, no estaban seguros de llegar a tiempo con la ayuda solicitada.



En lo que respecta a lo acontecido entre Merry Brandigamo y Éowyn, sucede casi exactamente igual en la película al principio. La Dama le ofrece ir a la guerra, desobedeciendo la orden del Rey, y ofreciéndole alguna armadura que fuese apta para él aunque no del todo.
Sin embargo, el hobbit no se percató de quién era el jinete que lo llevaría hasta más adelante:

[...] Un jinete se acercó al hobbit, y le habló al oído: —Donde no falta voluntad, siempre hay un camino, decimos nosotros —susurró—, y yo mismo he podido comprobarlo.
[...] —Entonces irás conmigo —dijo el jinete—. Te llevaré en la cruz de mi caballo, debajo de mi capa hasta que estemos lejos, en campo abierto, y esta oscuridad sea todavía más densa. Tanta buena voluntad no puede ser desoída. ¡No digas nada a nadie, pero ven!
Cita 3: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro quinto. Capítulo 3: El acantonamiento de Rohan. Página 93.

En El Sitio de Gondor, sucede la llegada de los Jinetes Negros a Minas Tirith en persecución de Faramir y sus hombres; socorridos después por Gandalf El Blanco.

Aquí también es donde se produce la conversación entre Denethor y Faramir acerca de la resolución de éste último sobre su encuentro con Frodo, Sam y el Anillo.
Me parece que la escena del cine fue bastante buena y fiel, a excepción de algunos detalles, y me gustaría resaltar las siguientes citas:



[...] —¿Desearíais entonces —dijo Faramir— que yo hubiese estado en su lugar? (Con respecto a la muerte de Boromir)
—Sí, lo desearía, sin duda —dijo Denethor—. Porque Boromir era leal para conmigo, no el discípulo de un mago. En vez de desperdiciar lo que le ofrecía la suerte, hubiera recordado que su padre necesitaba ayuda. Me habría traído un regalo poderoso. 
Cita 4: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro quinto. Capítulo 4: El Sitio de Gondor. Página 105.

Un poco más adelante, en lo referente a la solicitud de Denethor por un capitán que combatiese pare defender al Río y el Pelennor:
[...] —No me opongo a vuestra voluntad, Señor. Puesto que habéis sido despojado de Boromir, iré yo y haré lo que pueda en su lugar... si me lo ordenáis. 
—Te lo ordeno —dijo Denethor. 
—¡Adiós, entonces! —dijo Faramir—. ¡Pero si yo volviera un día, tened mejor opinión de mí! 
—Eso dependerá de cómo regreses —dijo Denethor.
A lo que Gandalf agregó:
—No sacrifiques tu vida ni por temeridad ni por amargura. Serás necesario aquí, para cosas distintas de la guerra. Tu padre te ama, Faramir, y lo recordará antes del fin. ¡Adiós!
Cita 5: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro quinto. Capítulo 4: El Sitio de Gondor. Página 111.

Y así Faramir volvió a marcharse.
No obstante, más tarde regresa gravemente herido y Denethor pierde todo tipo de esperanzas.
[...] "Sin una palabra de gratitud, sin una bendición, envié a mi hijo a afrontar un peligro inútil, y ahora aquí yace con veneno en las venas. No, no, cualquiera que sea el desenlace de esta guerra, también mi propia casta está cerca del fin.

Cita 6J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro quinto. Capítulo 4: El Sitio de Gondor. Página 122.




De esta forma, se quedaron sin Senescal, pues permaneció con su hijo y dijo que obedeciesen a quien quisieran, incluso a Gandalf.

Lo que sigue es muy similar a la película, puesto que Pippin busca a Gandalf para anunciarle que Denethor planea quemarse vivo junto a Faramir.
Y me es inevitable mostrarles también el final de este capítulo, porque me erizó la piel y me aguó los ojos.
Cuando entró el Jinete Negro, Señor de los Nazgûl, en la ciudad, y se vio enfrentado por Gandalf, ocurre lo siguiente:
[...] Y en ese instante, lejano en algún Patio de la Ciudad, cantó un gallo. [...] Y como en respuesta se elevó en la lejanía otra nota. Cuernos, cuernos, cuernos. Los ecos resonaban débiles en los flancos sombríos del Mindolluin. Grandes cuernos del Norte, soplados con una fuerza salvaje. Al fin Rohan había llegado.
Cita 7: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro quinto. Capítulo 4: El Sitio de Gondor. Página 131.


En La Batalla de los Campos del Pelennor, cae el Rey Théoden luchando contra el capitán enemigo; porque aunque estuvo cerca de la gloria, las tinieblas cayeron alrededor y los caballos se asustaron y arrojaron a sus jinetes. Y Crinblanca -caballo del Rey- no logró ser la excepción; un dardo negro lo había traspasado y se desplomó de flanco. Y el Rey cayó debajo de él.
Pero Théoden no había sido abandonado del todo. Un joven permanecía al lado de él, porque lo había amado como a un padre.
Y aquí está la GRAN diferencia entre el libro y la película, porque Théoden jamás descubrió que Éowyn lo desobedeció y partió junto con él a la batalla.




Cuando la Dama se vio enfrentada al Señor de los Nazgûl, revelando su identidad como mujer, fue descubierta también por Merry, quien acudió en su ayuda. 
Éowyn logró vencer a la criatura alada que transportaba al Jinete Negro, pero fue el hobbit mencionado quien debilitó completamente al enemigo enterrándole la espada en una de las rodillas; y así dejó el camino libre para que la mujer le encastrara la propia entre la corona y el manto.
No me gustó que en la adaptación Éowyn se llevase todo el crédito, ya que Merry fue quién le facilitó absolutamente todo y después en la película se lo deja de lado. Y hubiese preferido, por otra parte, que la siguiente conversación fuese puesta en escena, la del libro, y no también con Éowyn (ya que como dije anteriormente, Théoden no descubre que ella estuvo allí).
[...] Merry se inclinó, y en el momento en que tomaba la mano del rey para besársela, Théoden abrió los ojos, que aún estaban límpidos, y habló con una voz fatigada pero serena:—¡Adiós, señor Holbytla! —dijo—. Tengo el cuerpo deshecho. Voy a reunirme con mis padres. Pero ahora ni aun en esa soberbia compañía me sentiré avergonzado. ¡Abatí a la serpiente negra! ¡Un amanecer siniestro, un día feliz, y un crepúsculo de oro! 
Merry no podía decir una palabra y no dejaba de llorar. —Perdonadme, señor —logró decir al fin—, por haber desobedecido vuestra orden, y por no haberos prestado otro servicio que llorar en la hora de la despedida. 
El viejo rey sonrió: —No te preocupes, ya has sido perdonado. [...] Y cuando te sientes en paz a fumar tu pipa ¡Acuérdate de mí! Porque ya nunca más podré cumplir la promesa de sentarme contigo en Meduseld, ni de aprender de ti los secretos de la hierba.
Cita 8: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro quinto. Capítulo 6: La Batalla de los Campos del Pelennor. Páginas 151 y 152.

Últimas palabras de Théoden tras indicar que Éomer era ahora el nuevo Rey:
—¡Salve, Rey de la Marca! —dijo—. ¡Marcha ahora a la victoria! ¡Llévale mis adioses a Éowyn! —y así murió Théoden sin saber que Éowyn yacía a su lado. Y quienes lo rodeaban lloraron, clamando:— ¡Théoden Rey! ¡Théoden Rey!
Cita 9: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro quinto. Capítulo 6: La Batalla de los Campos del Pelennor. Página 153.

Y más tarde, cuando todo hubo pasado, regresaron y cavaron una tumba para Crinblanca, que en su agonía había rodado alejándose del cuerpo del soberano de cuya muerte era sin embargo la causa; y en su lápida grabaron: Fiel servidor y perdición del amo. Hijo de Piesligeros, el rápido Crinblanca.

Pero cuando todo estaba perdido y creyeron que los Corsarios de Umbar estaban sobre ellos para dejarlos finalmente en la derrota, descubrieron que no era el enemigo quien bajaba de los botes, pues la primera nave enarboló un gran estandarte con el Árbol Blanco, símbolo de Gondor, regalo de la Dama Arwen para Aragorn como se mencionó anteriormente.

Por otra parte, me gustaría aclarar que Frodo nunca echó a Sam de la forma en cómo se ve en la película, y cuando Gollum los lleva con la araña (Ella-Laraña, en el libro), es diferente en muchos aspectos. Disfruté mucho leyendo esta parte porque de otro modo nadie descubriría que Sam Gamyi también utilizó el anillo, y tampoco de todo lo que tuvo que atravesar para rescatar a Frodo de los orcos que lo habían secuestrado.





No hablaré mucho más sobre esto porque vale la pena leerlo uno mismo, la relación entre estos dos hobbits me remueve el alma. Una amistad que, sin duda, es la más fiel de todas.

En el capítulo de El Monte del Destino, que se encuentra aproximadamente a mitad del libro, es cuando Sam y Frodo llegan finalmente a destruir el anillo. Aquí todo es bastante similar a la producción de cine, en lo que respecta a la decisión de Bolsón sobre quedarse con el anillo y Gollum que se lo quita arrancándole el dedo de la mano. Pero todo el drama en que Frodo resbala junto con la criatura no es fiel a lo que acontece en el libro:

[...] —¡Tesssoro, tesssoro, tesssoro! —gritaba Gollum—. ¡Mi tesssoro! ¡Oh mi Tesssoro! —Y entonces, mientras alzaba los ojos para deleitarse en el botín, dio un paso de más, se tambaleó un instante en el borde, y cayó, con un alarido. Desde los abismos llegó un último lamento ¡Tesssoro! Y Gollum desapareció.
Cita 10: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro sexto. Capítulo 3: El Monte del Destino . Página 302.

[...] Dice Frodo: —¿Recuerdas las palabras de Gandalf? Hasta Gollum puede tener aún algo que hacer. Si no hubiera sido por él, Sam, yo no habría podido destruir el Anillo. Y el amargo viaje habría sido en vano, justo al fin. ¡Entonces, perdonémoslo! Pues la misión ha sido cumplida, y todo ha terminado. Me hace feliz que estés aquí conmigo. Aquí al final de todas las cosas, Sam.
Cita 11: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro sexto. Capítulo 3: El Monte del Destino . Página 304.

Me gustaría resaltar, también, que una vez terminado todo, más precisamente cuando los hobbits regresan a la Comarca, la historia sigue y me ha encantado. Sam, Frodo, Pippin y Merry se encuentran con un hogar completamente distinto al que también tendrán que salvar del último atisbo de malicia que aún no se ha ido. Pero eso se los dejo a ustedes, para incitarlos a leer.

También quiero contarles que la relación de Aragorn y Arwen es muy hermosa en la forma en que la cuentan en la película, pero mucho más preciosa y extensa en el libro. Además, hay una conversación entre La Dama Estrella de la Tarde y Bolsón que me pareció imprescindible para comprender el final de la adaptación, cuando el hobbit se marcha hacia los Puertos Grises:
[...] La Reina Arwen dice: —Yo te haré un regalo. Porque soy la hija de Elrond. No partiré con él cuando se encamine a los Puertos; porque mi elección es la de Lúthien, y como ella he elegido a la vez lo dulce y lo amargo. Pero tú podrás partir en mi lugar, Portador del Anillo, si cuando llegue la hora ése es tu deseo. Si los daños aún te duelen, y si la carga todavía te pesa en la memoria, podrás cruzar al Oeste, hasta que todas tus heridas y pesares hayan cicatrizado. Pero ahora lleva esto en recuerdo de Piedra de Elfo y de Estrella de la Tarde, que ya siempre formarán parte de tu vida. 
Y quitándose una gema blanca como una estrella que le pendía sobre el pecho engarzada en una cadena de plata, la puso alrededor del cuello de Frodo. 
—Cuando los recuerdos del miedo y de la oscuridad te atormenten —dijo—, esto podrá ayudarte.
Cita 12J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno Del Rey, libro sexto. Capítulo 6: Numerosas separaciones . Página 343.

Tres anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en casas de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Tamara Ailén Fernández.