ESDLA: Las Dos Torres — J. R. R. Tolkien


Título: El Señor de los Anillos, Las Dos Torres. 
Autor: J. R. R. Tolkien. 
Editorial: Minotauro. 
Páginas: 462.
Cuando terminé de leer La Comunidad del Anillo, comencé inmediatamente con Las Dos Torres. Estaba tan entusiasmada y me brindó un final tan ‘abierto’ que precisaba continuar con la segunda parte.
Si bien la lectura me venía sorprendiendo desde las primeras páginas, Las Dos Torres continuó haciéndolo una y otra vez. Las escenas que uno vio en la película se encuentran tan alargadas que las encontré completamente interesantes y me encantaron, además de otras que el cine ha cambiado tanto, u otras que sólo existen en el papel.


El primer capítulo comienza con la muerte de Boromir, un personaje que se sinceró totalmente con Aragorn antes de su partida; el haber admitido su derrota frente al anillo me alivió, porque a pesar de su ambición, era considerado un hombre fuerte, valeroso y bienamado. Particularmente, me gusta mucho la historia que involucra a Denethor, Boromir y Faramir. Y hay muchos detalles acerca de ella que son muy interesantes y bellos para leer, que encontrarán muy resumidos u omitidos en la película.
Denethor también aparece con una personalidad algo diferente más adelante, pero eso ya es parte de El Retorno del Rey y tendrá lugar en su reseña.


La historia de Bárbol y los Ents es espectacular, y Pippin y Merry pasaron mucho tiempo bajo sus cuidados y aprendiendo sus costumbres. Y el Ent Bregalad fue una gran compañía para los hobbits mientras los demás deliberaban en la Cámara de los Ents acerca de su posición en la guerra.
Bregalad no había necesitado reflexionar demasiado y fue a partir de allí que llamó más mi atención este personaje. Según palabras de Bárbol:
[…] Se llama Bregalad, en élfico. Dice que ya se ha decidido y no necesita quedarse en la asamblea. Hum, hum, es lo que más se parece entre nosotros a un Ent con prisa. Creo que os entenderéis.
Cita 1: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: Las Dos Torres, libro tercero. Capítulo 4: Bárbol. Página 102.

Más adelante, me gustaría detenerme en la lucha de los Ents en Isengard. La batalla que libraron me pareció impresionante; las canciones, la furia interna, la paciencia, y finalmente una ira descontrolada. Ver a estas criaturas tan pacíficas de una forma desenfrenada, enloquecidos por todo el daño sufrido e inmerecido, me conmovió. Me parece una buena metáfora para reflexionar qué papel le damos a los árboles en la realidad y en nuestras vidas, y cuándo nos vamos a dar cuenta de que son tan esenciales como cualquier otra cosa.

Con una comunidad disuelta y amigos caídos y divididos, esta segunda parte se vuelve intensa. La Tierra Media es un caos dirigido por el enemigo y lograr un respiro se convierte en algo difícil e inalcanzable. Pero siempre hay gente buena que convierte toda desgracia y desesperación en momentos de paz y júbilo. Y así me parecieron los Ents, Faramir y el Rey Théoden.



Este último, personalmente, se convirtió en uno de mis personajes favoritos. Si bien en la película lograba emocionarme mucho, en el libro lo ha hecho más. Sus formas y tratos son solemnes, y su interés por las criaturas que para otros serían insignificantes fue suficiente para enamorarme, más también me gustó su respuesta frente al desafío planteado por Saruman.

[…] ¡Adiós, mis hobbits! ¡Ojalá volvamos a vernos en mi castillo! Allí podréis sentaros a mi lado y contarme todo cuanto queráis: las hazañas de vuestros antepasados, todas las que recordéis hasta las más lejanas, y hablaremos también de Tobold el Viejo y de su conocimiento de las hierbas. ¡Hasta la vista!
Los hobbits se inclinaron profundamente.
        — ¡Así que éste es el Rey de Rohan! –dijo Pippin en voz baja. Un viejo muy simpático. Muy amable.
Cita 2: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: Las Dos Torres, libro tercero. Capítulo 8: El camino de Isengard. Página 208.

Por otra parte, el encuentro fortuito entre Frodo y Sam con Faramir resultó mucho más amigable en el libro que en la película. Faramir, en realidad, se mostró muy hospitalario y bueno, y su actitud frente al anillo es lo más importante, y una clara distinción en cuanto a las diferencias entre él y su hermano Boromir.

[…] Nosotros, los Hombres de Gondor, decimos siempre la verdad. Nos jactamos rara vez  pero entonces actuamos o morimos intentándolo. No lo recogería ni si lo viese tirado a la orilla del camino, dije. Aunque fuese hombre capaz de codiciar ese objeto, aunque cuando lo dije no sabía qué era, de todos modos consideraría esas palabras como un juramento, y a ellas me atengo.
Cita 3: J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: Las Dos Torres, libro cuarto. Capítulo 5: Una ventana al oeste. Página 377.

El vínculo formado entre Faramir y los hobbits lo considero muy importante. La fidelidad del hombre de Gondor me pareció algo muy necesario en aquel momento para Frodo, que sostenía que no podía confiar en nadie.

Y no puedo continuar hablándoles porque los llenaré de spoilers, si es que ya no lo he hecho. Espero que este libro se encuentre en sus listas de lectura alguna vez, y si ya lo han leído me encantaría leer sus comentarios.

¡Saludos!